Así habla el Señor:
«Sí, yo voy a crear
un cielo nuevo y una tierra nueva.
quedará el recuerdo del pasado
ni se lo traerá a la memoria
sino que se regocijarán y se alegrarán para siempre
por lo que yo voy a crear:
porque voy a crear a Jerusalén para la alegría
y a su pueblo para el gozo.
Jerusalén será mi alegría,
yo estaré gozoso a causa de mi pueblo,
y nunca más se escucharán en ella
ni llantos ni alaridos».