Mi Dios,
espero de tu bondad,
por tus promesas
y por los méritos de Jesucristo,
nuestro Salvador,
la vida eterna
y las gracias necesarias para merecerla
con las buenas obras
que debo y quiero hacer,

Señor, para que pueda gozarte eternamente.
Amén.

Dómine Deus,

espero por tu gracia
el perdón de todos los pecados,
y que después de esta vida habré de alcanzar la felicidad eterna:
porque tú lo prometiste,
tú que eres infinitamente poderoso, fiel, benigno y misericordioso.

En esta esperanza decido vivir y morir.
Amén.