Te adoro, mi Dios,
y te amo con todo el corazón.
Te doy gracias por haberme creado,
hecho cristiano
y conservado en este día.
Perdóname el mal cometido hoy
y, si algún bien he hecho, acéptalo.
Guárdame en el descanso y líbrame de los peligros.
Tu gracia esté siempre conmigo y con todos los míos.
Amén.