San Juan de la Cruz, nacido en Fontiveros (Ávila) en 1540, huérfano de padre muy pronto, con muchas fatigas y renuncias y con el apoyo de su madre logró terminar sus estudios: para mantenerse económicamente trabajó como carpintero, luego tallador y también sastre; durante el acolitado fue enfermero en el Hospital de la Concepción.
A los 21 años entró en el convento carmelita de Medina y a los 27, después de haber terminado filosofía y teología en la universidad de Salamanca, fue ordenado sacerdote.
En los años siguientes, junto a Santa Teresa de Ávila (que llamaba a San Juan el 'pequeño Séneca' por su estatura), llevó adelante la reforma del Carmelo, fundó nuevos conventos 'reformados' practicando la nueva Regla de los Carmelitas y Carmelitas llamadas 'Descalzos', devolviendo la Orden a la simplicidad de los orígenes.
Debido a este su compromiso sufrió persecuciones también dentro de la Orden y, acusado injustamente, sufrió algunos meses de prisión.
Teólogo y poeta, fue el más grande místico español y sus obras escritas son la herencia de su rico mundo espiritual: Cántico Espiritual, Noche Oscura (del alma), Subida al Monte Carmelo.
Sus obras literarias y poéticas narran el viaje que el alma emprende desde su cuerpo hacia Dios, de la 'esposa' hacia el 'Esposo'.
El Papa Benedicto XIII lo proclamó santo en 1726 y el Papa Pío XI lo declaró Doctor de la Iglesia en 1926; maestro y guía mística para quien desea progresar en la vida espiritual, San Juan de la Cruz murió a los 49 años. La liturgia lo recuerda el 14 de diciembre.
Para quien desee recorrer el Camino místico que lleva a la unión con el Esposo del alma, Jesús, San Juan de la Cruz compuso poemas cargados de amor y de gran belleza literaria: CANTO DEL AMOR y LLAMA VIVA DE AMOR.
Para quien desee una guía espiritual para llegar purificados y seguros a la Meta Suprema: la unión de la esposa con el Esposo, el santo padre Carmelita ofrece, en prosa y poesía, dos obras consecutivas: SUBIDA AL MONTE CARMELO y NOCHE OSCURA.
"El alma que quiere subir al monte de la perfección debe renunciar a todas las cosas"
San Juan de la Cruz, maestro de las almas que desean recorrer el camino estrecho y difícil que conduce al Monte de Cristo, ayúdanos a desapegarnos de las pasiones desordenadas y de los bienes de la tierra no necesarios, para orientar nuestros deseos hacia los bienes del Cielo.
Sé para nosotros guía y impulso hacia las formas de oración más sublimes para saborear la íntima presencia de Dios en nuestro corazón.
Te pedimos la gracia …
Padre Nuestro, Ave María, Gloria