San Felipe Neri
San Felipe Neri, apodado por los romanos de la época el 'bufón de Dios' o 'el segundo apóstol de Roma' o 'el santo de la alegría' 'o el bufón de Dios', nació en Florencia en 1515, pero, aún muy joven, decidió trasladarse a Roma, donde murió a los ochenta años en 1595.
Tras diversas peripecias laborales (preceptor y asistente en un hospital de terminales y otros encargos), descubrió su vocación religiosa y a los 35 años se hizo sacerdote y amigo de San Camilo de Lelis y San Carlos Borromeo de Milán.
Es considerado el fundador del Oratorio masculino y femenino, lugar y ambiente donde reunía y educaba a chicos de la calle, a los que atraía con cantos, juegos y diversiones, con el fin de formarlos en un oficio y devolverles la dignidad perdida por su condición de pobreza y abandono, en una ciudad tan rica como corrupta: Roma.
San Felipe, desde joven, amaba rezar y retirarse en soledad para meditar y comprender la voluntad de Dios, como lo fue la creación de la Congregación del Oratorio.
En su actividad educativa involucró a hombres y mujeres de cultura, del espectáculo, de la ciencia, músicos, pintores, artistas y empresarios en general.
El papa Gregorio aprobó la Congregación del Oratorio y concedió a San Felipe Neri como sede la iglesia de Santa María in Vallicella.
Algunos siglos después será San Juan Bosco quien lo imite, especialmente en el método educativo de la dulzura y la persuasión, del testimonio y la perseverancia en la práctica de las virtudes y el Buen Nuevo del Evangelio. A cada persona que encontraba le gustaba transmitirle su deseo más profundo: hablar del Paraíso.