
Entrando en la casa de María, el ángel Gabriel dijo: "Te saluto, llena de gracia, el Señor es contigo". A estas palabras ella quedó turbada y se preguntaba qué sentido tendría un tal saludo. El ángel dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. He aquí que concebirás un hijo, lo darás a luz y lo llamarás Jesús". Entonces María dijo: "Heme aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra" (Lc 1, 26-38).
Padre nuestro, 10 Ave María, Gloria

María se puso en camino hacia la montaña y llegó con prontitud a una ciudad de Judea. Entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó en su vientre. Isabel se llenó de Espíritu Santo y exclamó a gran voz: "Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre" (Lc 1, 39-42)
Padre nuestro, 1o Ave María, Gloria

También José, que era de la casa y de la familia de David, subió de Nazaret, de Galilea, a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada (Lc 2,1.3-7)
Padre nuestro, 10 Ave María, Gloria

Cuando se cumplieron los días de su purificación según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, como está escrito en la ley del Señor: "Todo varón primogénito será consagrado al Señor"; y para ofrecer, según lo prescribe la ley del Señor, un par de tórtolas o dos pichones (Lc 2, 22-24).
Padre nuestro, 10 Ave María, Gloria

