San José


San José no dejó escritos sobre su vida y de su historia no tenemos sino pocos fragmentos. Y, sin embargo, es considerado el más grande santo no solo de la Iglesia católica, sino también de la Ortodoxa.

José, en hebreo Yosef y en latín Ioseph, es el padre de Jesús en su vida terrena, es el esposo fiel de María: juntos forman la Sagrada Familia de Nazaret, lugar donde Jesús crece y es educado humanamente por sus padres.

La historia de José es única en la historia de la salvación. Hombre de la estirpe de David, hijo de Jacob, creyó en las palabras del Ángel que le apareció en sueños y mereció el apelativo de Justo, palabra que significa 'aquel que ha creído', convirtiéndose en padre putativo de Jesús.
Los evangelistas que narran las pocas y esenciales noticias sobre José, son Mateo y Lucas. Los episodios comienzan con la aparición a María del Ángel Gabriel, que le pide que se adhiera al plan de la Encarnación de Dios. La jovencísima doncella, antes aún que José, es gravemente probada en la fe: a su Sí, el Espíritu Santo obra el milagro por el cual la humanidad  es salvada.

En los Evangelios se narra que el hecho ocurrió durante el tiempo del embarazo de Isabel, madre de Juan, el profeta precursor de Jesús: "En el sexto mes el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre de la casa de David, llamado José; la virgen se llamaba María".

Posteriormente también José sufre la misma prueba: descubre el embarazo de María y se turba. En vez de hacer lo que cualquiera de su tiempo habría hecho, decide no repudiar a María, sino alejarla en secreto. Fue así como el Ángel mensajero le viene en auxilio y consuela su corazón: "José, hijo de David, no temas tomar contigo a María,  porque lo que está engendrado en ella viene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús: Él salvará a su pueblo de sus pecados".
Es en la prueba, en la angustia, en la soledad, que Dios forjó los corazones de los padres de Jesús.

Durante el embarazo de María, a raíz del censo de toda la población del imperio romano impuesto por el decreto de César Augusto, mientras Quirino era gobernador de Siria, la familia de Nazaret debe partir y es en Belén donde se cumple el momento del parto. José, al lado de María, debe sufrir las humillaciones comunes a todos los pobres del mundo: buscar a toda prisa un alojamiento, un refugio, un lugar donde hacer nacer al Redentor. Pero para los pobres la vida es dificultada en todo tiempo. Así Jesús, hijo de padres pobres, nace en un pesebre, al calor de un buey y de un asno, en una cabra: el Rey de reyes nace pobre entre los pobres, en una gruta. Pero los pastores y los magos han venido a adorarle, le han reconocido: todos los hombres de buena voluntad de todos los tiempos le reconocen y le adoran.
José, el carpintero de Nazaret, modela toda su vida según el diseño de Dios: es esposo fiel y custodio  cuidadoso de su pequeño Señor.
Nacido Jesús, José es nuevamente probado en la fe: el Ángel, una vez más, le avisa: debe huir a Egipto porque Herodes quiere matar a todos los niños de Belén que tienen menos de dos años. Solo después de la muerte de Herodes, el padre de Jesús, con su esposa, vuelve a Nazaret donde retoma su actividad de artesano carpintero.

De ahora en adelante, hasta el momento en que Jesús inicia su misión, José pasa, en su casa en Nazaret, una vida ordinaria, hecha de episodios comunes a todas las familias del pueblo de Israel. Así, para el camino de fe, viven las etapas de la circuncisión y la presentación de Jesús en el Tempio.
Solo el episodio del hallazgo de Jesús entre los Doctores de la Ley (después de días de angustiosas búsquedas al regreso de una fiesta en Jerusalén), interrumpe la ordinariedad de la vida de la Sagrada Familia. Las frases "Hijo, ¿por qué has hecho esto?" y "¿Por qué nos buscabas?" demuestran que Jesús, aunque aún niño, quiere recordar a sus amados padres de la tierra, que Él está allí para la salvación de toda la humanidad. La vida oculta de Jesús habría durado aún varios años.

Esta vida oculta de Jesús constituye el corazón de la historia de José y de la primera parte de la vida de María. Es la historia de la Sagrada Familia, cuya fiesta se celebra entre Navidad y Año Nuevo, es la fiesta del amor familiar, de la unión  conyugal, de la iglesia doméstica.
San José es festejado el 19 de marzo (fiesta del padre) y el primer mayo de cada año (San José Obrero).