UNDÉCIMA ESTACIÓN

Jesús resucitado confía a los apóstoles la misión de predicar el Evangelio


 

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu resurrección has dado la vida al mundo.


PALABRA DE DIOS
Del Evangelio según san Mateo.  28, 16-20    Los once discípulos fueron, pues, a Galilea, al monte donde Jesús les había mandado. Al verlo, se postraron ante él, pero algunos dudaban. Y acercándose Jesús, les dijo: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».

LA FE DE LA IGLESIA
“Enviada por Dios a los gentiles para ser "sacramento universal de salvación", la Iglesia, por las exigencias más profundas de su catolicidad y obedeciendo a la orden de su fundador, se esfuerza por anunciar el Evangelio a todos los hombres”: (AG 7) ….El mandato misionero del Señor tiene su última fuente en el amor eterno de la Santísima Trinidad: “La Iglesia peregrina es por su naturaleza misionera, ya que ella toma su origen de la misión del Hijo y de la misión del Espíritu Santo, según el designio de Dios Padre” (AG 7). Y la última finalidad de la misión no es otra que hacer partícipes a los hombres de la comunión que existe entre el Padre y el Hijo en su Espíritu de amor. Desde siempre la Iglesia ha tomado la obligación y la fuerza de su ímpetu misionero del amor de Dios por todos los hombres: “porque el amor de Cristo nos urge. . . ” (2Cor 5,14). En efecto, Dios “quiere que todos los hombres sean salvados y lleguen al conocimiento de la verdad” (1Tm 2,4). Dios quiere la salvación de todos a través del conocimiento de la verdad. La salvación se encuentra en la verdad. Aquellos que obedecen a la moción del Espíritu de verdad ya están en el camino de la salvación; pero la Iglesia, a la cual esta verdad ha sido confiada, debe ir al encuentro de su deseo ofreciéndosela. Precisamente porque cree en el designio universal de salvación, la Iglesia debe ser misionera.    
Catecismo de la Iglesia Católica 849-851


MEDITACIÓN
El Señor, antes de subir al cielo, fundó su Iglesia como sacramento de salvación y envió a sus apóstoles a todo el mundo, como él mismo había sido enviado por el Padre, y les mandó: «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado» (Mc 16,15). De aquí deriva a la Iglesia la obligación de difundir la fe y la salvación de Cristo, ya sea en virtud del mandato explícito que el orden episcopal, coadyuvado por los sacerdotes y unido al sucesor de Pedro, supremo pastor de la Iglesia, ha heredado de los apóstoles, ya sea en virtud de aquella influencia vital que Cristo comunica a sus miembros: «De él, en efecto, todo el cuerpo, bien coordinado y solidario, por cada una de sus coyunturas y ligamentos, según la actividad propia de cada uno de sus miembros, crece y se edifica a sí mismo en el amor» (Ef 4,16).     Por tanto, la misión de la Iglesia se manifiesta a través de una acción tal, por la cual ella, en adhesión a la orden de Cristo y bajo la influencia de la gracia y del amor del Espíritu Santo, se hace plenamente y actualmente presente a todos los hombres y pueblos, para conducirlos con el ejemplo de la vida, con la predicación, con los sacramentos y con los medios de la gracia, a la fe, a la libertad y a la paz de Cristo, haciéndoles fácil y segura la posibilidad de participar plenamente del misterio de Cristo.     
Concilio Ecuménico Vaticano II, Ad Gentes 5


OREMOS
Se cumpla en todo lugar, Señor, con la predicación del Evangelio, la salvación adquirida por el sacrificio de Cristo, y la multitud de tus hijos adoptivos obtenga de él, Palabra de verdad, la vida nueva prometida a todos los hombres. Por Cristo nuestro Señor.

Amén.