SEGUNDA ESTACIÓN
Jesús, traicionado por Judas, es arrestado
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Vino Judas y con él una multitud con espadas y palos enviada por los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos. Se le acercó diciendo: «Rabbí» y lo besó. Ellos le pusieron las manos encima y lo arrestaron (Mc 14, 13. 45-46).
MEDITACIÓN
Era de noche cuando Judas abandonó la sala alta de la Cena y se sumergió en la oscuridad de la traición.
La violencia de espadas y palos y el beso del engaño envuelven al Hijo del hombre, el Maestro del amor más grande y de la verdad que conduce a la vida.
Él se entrega para cumplir las Escrituras; se entrega para prolongar el don de la Cena. En el corazón de la traición se revela la paradoja de Dios, el diseño supremo de su amor. Como está escrito: "Fuerte como la muerte es el amor, tenaz como el infierno es la pasión" (Ct 8, 6).
Y cuando el enemigo y la violencia: parecen prevalecer, la vida donada por amor se convierte en semilla de salvación y de renovada esperanza.
ORACIÓN
Tú eres, Jesús, maestro de vida aun frente a la traición y la opresión; maestro de compasión, seguro de la fidelidad del Padre, a pesar del engaño y el odio humano.
El Getsemaní del mundo se ilumina con tu fortaleza y nuevo vigor retoma el corazón cobarde y vacilante.
Sosténdonos con tu Espíritu: desmascara el misterio de Judas que llevamos en nuestra carne y perpetuamos en nuestra historia; danos la certeza de que solo el amor y la gratuidad liberan y salvan.
Padre nuestro ..
Santa Madre, deh, haced que las llagas del Señor queden impresas en mi corazón.