La Vía Crucis, en italiano Via Dolorosa, es la conmemoración del doloroso camino de Jesús hasta su crucifixión en el Gólgota o Calvario, también llamado lugar de la calavera. La Vía Crucis se celebra deteniéndose ante 14 cuadros (Estaciones) que representan el camino del dolor de Jesús. El rito de la Vía Crucis de la Iglesia Católica reza y celebra los Misterios dolorosos. Se debe a la tradición franciscana (los Franciscanos son custodios del Santo Sepulcro y de Palestina desde 1373) la práctica del rito de la Vía Crucis. Inicialmente consistía en ir físicamente a Tierra Santa para recorrer el camino que conducía al Calvario, y solo quienes tenían los medios financieros podían realizar este sueño. En el siglo XIV, a partir de los Franciscanos y posteriormente de los Dominicos, la Vía Crucis se celebrará luego en los conventos hasta llegar a las parroquias y a todas partes del mundo cristiano.
VÍA CRUCIS
PLEGARIA INICIAL
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R. Amén
Hermanos y hermanas, en la narración evangélica de la Pasión, hombres y mujeres del tiempo de Jesús participan con grave responsabilidad en la condena y la muerte del Inocente, o con amorosa compasión en el dolor y el sufrimiento del Justo.
Su comportamiento inspira nuestra meditación orante mientras recorremos con el Cristo el camino de la Cruz, que conduce a su muerte dolorosa y gloriosa.
Su comportamiento nos interpela hoy ante la pasión del Hijo del hombre, que continúa en el dolor de la humanidad y de toda la creación.
La Cruz gloriosa de Cristo ilumine con esperanza el camino hacia la salvación.
Breve pausa de silencio.
Oremos.
Dirige, Padre, con la luz de tu gracia nuestros pasos en el camino de la Cruz, para que, caminando por las huellas de Cristo, lleguemos a tu morada de gloria, donde Él ha preparado un lugar para nosotros. A ti, Padre, por Cristo, en el Espíritu, todo honor y gloria por los siglos eternos.
R. Amén.