SEGUNDA ESTACIÓN

María huye a Egipto para salvar a Jesús

 

V. Te alabamos y te bendecimos, Señor.
R. Porque a la obra de la salvación has asociado a la Virgen Madre.

PALABRA DE DIOS
Del Evangelio según san Mateo. 2,13-14      [Los magos]  acababan de partir, cuando un ángel del Señor apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto, y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».José, levantándose, tomó de noche al niño y a su madre, y huyó a Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.

LA FE DE LA IGLESIA
La huida a Egipto y la matanza de los inocentes manifiestan la oposición de las tinieblas a la luz: «Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron» (Jn 1,11). Toda la vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución. Los suyos comparten con él esta suerte. Su regreso de Egipto  recuerda el Éxodo y presenta a Jesús como el liberador definitivo.Durante la mayor parte de su vida, Jesús compartió la condición de la inmensa mayoría de los hombres: una existencia cotidiana sin aparente grandeza, vida de trabajo manual, vida religiosa judía sujeta a la Ley de Dios, vida en la comunidad. Respecto a todo este período nos ha sido revelado que Jesús estaba «sujeto» a sus padres y que «crecía en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres» (Lc 2,51-52). En la sumisión de Jesús a su madre y a su padre legal se realiza el cumplimiento perfecto del cuarto mandamiento. Tal sumisión es la imagen en el tiempo de la obediencia filial a su Padre celestial.    
Catecismo de la Iglesia Católica 530-532

MEDITACIÓN
Después de la visita de los Magos, después de su homenaje, después de la ofrenda de los dones, María, junto con el niño, debe huir a Egipto bajo la cuidadosa protección de José, porque "Herodes estaba buscando al niño para matarlo" (Mt2,13). Y hasta la muerte de Herodes deberán permanecer en Egipto. Después de la muerte de Herodes, cuando la sagrada familia hace su regreso a Nazaret, comienza el largo período de la vida oculta. Aquella que "ha creído en el cumplimiento de las palabras del Señor" (Lc1,45) vive cada día el contenido de estas palabras. A diario a su lado está el Hijo, a quien ha dado el nombre de Jesús; por lo tanto. Ciertamente en el contacto con él ella usa este nombre, que de todos modos no podía causar asombro en nadie, siendo de uso desde mucho tiempo en Israel. Sin embargo, María sabe que aquel que lleva el nombre de Jesús ha sido llamado por el ángel "Hijo del Altísimo" (Lc1,32). María sabe haberlo concebido y dado a luz "sin conocer varón", por obra del Espíritu Santo, con la potencia del Altísimo que extendió su sombra sobre ella, así como en los tiempos de Moisés y de los padres la nube velaba la presencia de Dios. Por lo tanto, María sabe que el Hijo, a quien dio a luz virginalmente, es precisamente aquel "santo", "el Hijo de Dios", de quien le habló el ángel. Durante los años de la vida oculta de Jesús en la casa de Nazaret, también la vida de María es "oculta con Cristo en Dios" (Col3,3) mediante la fe. La fe, en efecto, es un contacto con el misterio de Dios. María constantemente, a diario, está en contacto con el inefable misterio de Dios que se ha hecho hombre, misterio que supera todo lo que ha sido revelado en la Antigua Alianza.    
Juan Pablo II, Redemptoris Mater 16,17
Ave María
Amén


OREMOS
Dios fiel, que en la bienaventurada Virgen María  has dado cumplimiento a las promesas hechas a los padres, danos seguir el ejemplo de la Hija de  Sión que a ti agradó por la humildad y con la obediencia cooperó a la redención del mundo.  
Por Cristo nuestro Señor.

Amén.