Ayúdame, Señor, con tu sabiduría: sé conmigo en mi esfuerzo.

En ti está la sabiduría que conoce tus obras, que estaba presente cuando creaste el mundo; ella sabe lo que es agradable a tus ojos y lo que es conforme a tus decretos.

Envíala desde los cielos santos, desde tu trono glorioso, para que me asista y me acompañe en mi labor y yo sepa lo que te es agradable. 
Ella lo sabe todo y lo comprende todo, y me guiará con prudencia en mis acciones y me protegerá con su gloria.

Sab 9