Soy un pecador y poco hago de mí, pero recurre a los santos siervos del Señor, para que Cristo bendito y su Madre oren por ti. No olvides que todos los santos no pueden hacerte tan agradable a Cristo como tú puedes hacerlo. Es empresa tuya y, si quieres que Cristo te ame y te ayude, tú ámalo y dirige tu voluntad a complacerle siempre, y no dudes de que, aunque todos los santos y todas las criaturas te abandonaran, él siempre te ayudará en tus necesidades.
Sé segura de que en la tierra somos peregrinos y viajeros: nuestra patria es el cielo. Quien se ensoberbece, se desvía y corre a la muerte. Mientras vivimos aquí abajo, debemos adquirir la vida eterna, y sin embargo, por nosotros mismos no podemos, porque la hemos perdido por nuestros pecados, pero Jesucristo nos la ha recuperado. Por eso, debemos darle gracias en toda circunstancia, amarlo, obedecerle y hacer todo lo que nos es posible para permanecer siempre con él.
Él se ha dado a sí mismo por nosotros como nuestro alimento. ¡Desdichado quien ignora un don tan grande! Nos ha dado a poseer a Cristo, Hijo de la Virgen María. ¿Lo rechazaremos? ¡Ay de aquel que no se cuida de recibirlo! Hija, el bien que deseo para mí, lo pido ardientemente también para ti, pero para conseguirlo no hay otro camino que orar a menudo a la Virgen María, para que venga a visitarte con su glorioso Hijo. Más aún, atrevéte a suplicarle que te dé a su Hijo, como verdadero alimento del alma, en el santísimo sacramento del altar. Ella te lo dará de buen grado, y con más gusto él vendrá a fortalecerte, para que puedas adentrarte con seguridad en este oscuro bosque, que está lleno de emboscadas y enemigos. Pero si nos confiamos en la ayuda de la Virgen, no tendremos ningún daño.
Hija, no recibas a Jesucristo para servirte de él según tu intención, sino más bien, darte a él, tu Dios y Salvador, y deja que él te reciba, para que sea él quien haga de ti y en ti todo lo que quiere. Esto deseo y esto te pido y, en la medida de mis fuerzas, esto te solicito.

De las «Cartas» de San Cayetano, sacerdote